Sobrevivir a trabajar en casa
Colaboraciones

Sobrevivir a trabajar en casa, por María Rivero

Por @sobreviviratrabajarencasa

En esta nueva colaboración María Rivero nos cuenta cómo ha tenido que sobrevivir a trabajar en casa antes y después de ser madre.

Cinco años trabajando en casa, después fui madre. Esta es mi experiencia

Muchas mujeres deciden empezar a trabajar desde casa cuando tienen un hijo. Ya sea para trabajar por cuenta propia, o porque su empresa les permite trabajar de forma remota, muchas deciden aprovechar la ventaja de la conciliación laboral que ofrece tener la oficina en casa. Yo decidí ser madre después de cinco años como freelance.

Comencé a trabajar desde casa de forma casual, al principio, me lo planteé como algo temporal, solo hasta que saliera algo mejor, o más estable; sin embargo, en tener la oficina en casa descubrí la forma perfecta de desarrollar mi profesión con total libertad:

  • Elegir los clientes y los proyectos
  • Establecer mis propias jornadas y horarios
  • Decidir cuánto cobrar
  • Tener mi propio espacio de trabajo en casa, hecho y decorado por mí.

Esas son algunas de las ventajas de las que disfrutaba. En definitiva: tenía un trabajo que se ajustaba perfectamente a mí y a mi forma de ser. Y, lo mejor de todo, es que estaba logrando vivir de aquello en lo que me había formado.

De hecho, mi forma de trabajar me gustaba tanto que cree Sobrevivir a Trabajar en Casa, un blog en el que contar mi experiencia, y lo fui llenando de todo tipo de aprendizaje. No solo había encontrado un trabajo, había encontrado una auténtica vocación en eso de trabajar desde casa.

Sin embargo, llegó un momento en el que decidí ser madre. No podía ser muy difícil encajar la crianza de un bebé en mi rutina de trabajo, después de todo, la conciliación es una de las ventajas del trabajo en casa de las que más había oído hablar. No podía estar más equivocada.

Dificultades de la profesional embarazada que trabaja desde casa

He de decir, que aproveché muchas de las ventajas de trabajar desde casa durante el embarazo. Quizás destaque:

  • Elegir el vestuario más cómodo
  • Cambiar de posición con toda la frecuencia que considerara necesaria
  • ¡Hasta me compré un teclado y un ratón inalámbricos para poder trabajar tumbada!

Cuando se acercaba el momento de dar la noticia a empresas y clientes, empecé a valorar las opciones de baja por maternidad para autónomas, en mi caso, si todo iba bien, podría disfrutar de 16 semanas con mi bebé, aunque tenía dos opciones:

  1. 16 semanas de baja completa
  2. 6 semanas de baja completa y el resto trabajar a medida jornada. En lugar de 10, son 20 semanas, pagas la mitad de cotización y percibes la mitad de baja.

No lo tenía nada claro porque 16 semanas (4 meses prácticamente) suponían muchos clientes perdidos, pero volver a trabajar a seis semanas de haber dado a luz me parecía imposible por muy en casa que estuviera (o precisamente, porque estaba en casa). Finalmente, opté por la segunda, después de todo, trabajando desde casa es más fácil, ¿no? Y así lo anuncié a mis clientes habituales que lo tomaron bastante bien.

Como mi embarazo no era de riesgo, y trabajaba desde casa, en principio, no vi necesario dejar de trabajar antes, tampoco informarme sobre las opciones de baja por embarazo. Así que seguí trabajando normalmente, pensado en que podría mantener el ritmo casi hasta el día del parto.

Acababa de entrar en el octavo mes, era viernes y me llamó uno de mis mejores clientes: necesitaba una traducción urgente para el lunes. Eran más de 700€ en dos días. Así que acepté sin pensarlo, después de todo, era algo que siempre había hecho y el dinerito extra me venía estupendamente para la canastilla. Acabé agotada física y mentalmente y, lo peor de todo es que notaba la tripa dura y algunas molestias. Por suerte, en consulta me dijeron que solo era cansancio, que mi cuerpo me estaba pidiendo que bajara el ritmo porque necesitaba ahorrar energías para el esfuerzo del parto.

Ahí fue cuando me planteé solicitar la baja durante el último mes de embarazo, y también cuando descubrí lo complicado que es solicitarlo. Había que:

  • describir cómo se trabajaba antes del embarazo
  • describir los cambios que se habían tenido que hacer durante el embarazo
  • tener el informe del médico

Y eso es de lo que me acuerdo… Pero, vamos, en definitiva, me dijeron que, con mi trabajo, era difícil que me lo dieran. Así que, al final, decidí que el último mes me lo tomaba de “Vacaciones”.

Mientras tanto, y en vista del ritmo de trabajo iba a bajar considerablemente, tuve que realizar una actualización de la cartera de clientes o, lo que es lo mismo, empezar a escribir a aquellos que siempre me enviaban trabajos urgentes, para anunciarles que no iba a poder seguir trabajando de aquella manera. ¿El resultado? Muchos decidieron dejar de trabajar conmigo y otros me indicaron que el volumen de trabajo que me enviarían a mi vuelta sería mucho menor.

Trabajando en casa con un bebé

Seis semanas con mi precioso bebé se hicieron cortísimas y, antes de que me quisiera dar cuenta, la baja completa se había terminado y los clientes a los que había anunciado que volvería a tiempo parcial empezaron a escribir para interesarse por mi vuelta.

La vuelta fue parcial, pero ni mucho menos a media jornada. Durante los primeros 15 días ni siquiera pude trabajar, ya que tenía muchas pequeñas tareas pendientes y, aun estábamos adaptándonos a los nuevos horarios y a no dormir 8 horas de un tirón. A partir de los dos meses, muy poco a poco, fui cogiendo ritmo, pero, con un bebé tan pequeño, me resultaba muy difícil aun reunir un par de horas seguidas para concentrarme en proyectos. Tardé varios meses en poder realizar trabajos que necesitaran de mucha concentración o dedicación.

Aunque tenía claro que el bebé dormiría en la misma habitación que yo, al final, es una persona más en casa y necesita muchas cosas que hay que poner en algún sitio, y mi casa tampoco es que sea muy grande. Al final, mi espacio de trabajo se vio bastante reducido y así sigue. De hecho, ahora ya casi es un híbrido entre habitación de juegos y oficina.

Siempre supe que el bebé era mi prioridad, no hay ningún trabajo, ningún proyecto, ningún presupuesto más urgente que las necesidades de mi pequeña. Mis clientes lo entienden (después de todo, detrás de cada uno hay personas); sin embargo, también se han dado cuenta de que antes tenían a una profesional que trabajaba con gran rapidez y eficacia, pero que ahora, para lograr la misma eficacia, dedica mucho más tiempo.

En definitiva:

  • Tuve que renunciar a algunos de mis mejores clientes
  • He tenido que reducir mi tiempo de trabajo
  • He visto como mis ingresos se reducían al no poder realizar tantos proyectos como antes
  • Pero sigo pagando la misma cuota y sigo teniendo los mismos gastos (Vale, sí, tengo la ayuda por madre trabajadora, pero 100€ al mes no compensan las pérdidas).

Ser madre y trabajar es difícil, pero ser madre y trabajar desde casa no es más fácil. No cambiaría a mi bebé por nada y, si tengo que elegir, tengo claro que elegiría ser madre, pero, de todas formas, me parece injusto tener que renunciar a ser una buena profesional por ser una buena madre o tener que renunciar a ser madre por ser una buena profesional.

Muchísimas gracias a Telva por la oportunidad de contar esta parte de mi trabajo desde casa.

Más colaboraciones en Madredetres

Y hasta aquí nuestra colaboración con María Rivero del blog Sobrevivir a trabajar en casa. También la podéis encontrar en redes sociales como @S_a_T_e_C en Twitter, o @sobreviviratrabajarencasa en Facebook.

Si tienes alguna duda o quieres aportar algo, deja un comentario o ponte en contacto conmigo aquí.

comentarios

  • Violeta Jimenez

    Muy buena entrada. Gracias por compartirla! Me ha hecho pensar. En nuestro caso, es mi marido quien trabaja desde casa y más o menos cuenta lo mismo que tu.

  • Taisa

    Madre mía. Es que en España las cosas son tan complicadas para ser madre por mucho que quieran decir… 🙁

    Y encima ser madre primeriza, es mucho más complicado. Yo empecé a trabajar desde casa cuando el mayor ya tenía más de 2 años (aunque estaba estudiando cuando nació, y a sus 4 meses me volvía trabajar a la oficina). Y cuando luego tuve a la peque, también decidí cogerme una excedencia parcial que dan aquí… La diferencia, es que aquí en Alemania son 2 años cogiéndola en esta modalidad, y 1 año si la coges completa. Y me ayudó mucho, la verdad, a empezar a cambiar mi línea de negocio.

    Y aunque igualmente ha sido difícil trabajar con un bebé en casa, al no ser primeriza es diferente. Ya tenía más rodaje y el bebé no fue un problema. De hecho, yo después de mi experiencia con los dos niños… Creo que es mucho más fácil trabajar en casa con un recién nacido, que con un niño más grande…

    Pero bueno, aún con eso, pienso que vale la pena. 🙂 Que los niños crecen muy rápido, y poder estar más tiempo con ellos es todo un regalo, aunque suponga sacrificios.

    • Madredetres

      La verdad es que aquí ponen pegas para todo, y sobre todo si eres mujer. Pero bueno, si tienes suerte y el negocio desde casa te sale bien, es mejor eso a no tener nada para conciliar con la familia.
      Yo de momento estoy en casa y con vistas a poder realizar también un trabajo desde casa para seguir cuidando de los peques 😉

  • María Rivero Sánchez

    Hola Violeta:

    ES muy complicado, tanto para el padre como para la madre, compaginar la crianza de los niños con tener un empleo. Yo muchas veces siento que no llego a todo, porque o estoy pendiente de mi pequeña, o del trabajo (¡es imposible dividirse!). Después de trabajar para levantar un negocio, tener un hijo, es la forma más rápida de que todo se vaya al traste… Deberían existir fórmulas para evitarlo o una mayor protección en estos casos.

    Saludos

  • María Rivero Sánchez

    Hola Taisa:

    Yo también creo que es más sencillo cuanto más pequeños son, antes solo tenía que esperar a que se durmiera… Podía tardar, pero una vez que se quedaba dormida, estaba tranquila. Estando despierta, podía hacer cosas una vez que se quedaba en su parque o en en gimnasio entretenida… ¡Ahora que ya se mueve es imposible! Y además, duerme menos.

    En cuanto a la conciliación, los tiempos que dan aquí me parecen absurdos: ¿Dieciséis semanas? Teniendo en cuenta que se recomienda la lactancia exclusiva y a demanda hasta los seis, y lo complicado que puede ser conseguir dar el pecho al principio, empezar a trabajar acaba con una etapa muy bonita. Y luego con el estrés añadido de tener que sacarse la leche si se desea seguir con la lactancia materna, porque el permiso de lactancia no es muy cómodo, ni se ajusta a la realidad de la lactancia a demanda, al menos a mí no me lo parece.

    No sé, yo iré viendo cómo gestiono todo, aunque me parece muy triste que mi único «consuelo» ahora mismo sea pensar en una guardería o en esperar a que empiece el colegio en lugar de disfrutar de estos primeros años plenamente compaginándolos con mi trabajo, que es lo que realmente me gustaría.

    Saludos

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