Mi tercer parto, hijo número 3
Blog de Maternidad,  Embarazo y Parto

Mi tercer parto: hijo número 3

En mi último capítulo de la experiencia dedicada a mis partos, hoy contaré el que fue mi tercer parto, hijo número 3.

Hijo número 3

Después de siete años desde mi segundo hijo, en los cuales, tres de ellos, estuve intentado quedarme embarazada. Por fin llegó mi más que deseado tercer hijo.

El embarazo

Asimismo, como ya conté en mis dos primeros partos, mis embarazos fueron bien distintos. Si recordáis el post de Mi primer parto: hijo número 1, el embarazo tuvo muchas complicaciones, llegando incluso, a estar ingresada por riesgo de aborto. En mi segundo embarazo estuve muy relajada, así que lo lleve sobre ruedas. Pero mi tercer embarazo fue una mezcla de los síntomas entre el abismo del primero y el relax del segundo.

Así que, después de 42 semanas justitas, y teniendo programado la inducción al parto para ese mismo día a las ocho de la mañana. Cinco horas antes, es decir, a las tres de la madrugada, me puse de parto. Como es tradición en mi estado, y al parecer, ser la única manera que sabré, se me rompió la bolsa como en mis anteriores partos. La única diferencia que noté, fueron las contracciones que acompañaron a la rotura de la bolsa.

Seguidamente, y de la misma forma de la en la que ocurrió mi segundo parto, desperté a mi marido para irnos hacia el hospital.

En el Hospital

Llegamos al hospital enseguida, y al tener programada la inducción solo tuve que enseñar los papeles para que, primeramente, me pasaran a la sala de monitores.

Sala de monitores

Aunque es cierto que cuando llegué a esta sala ya me encontraba con las primeras contracciones, éstas tan solo eran las preparatorias. Así que, en un principio, tan sólo estuve un par de horitas en observación. La matrona al ver que el líquido amniótico tenía un color marrón clarito, creyó oportuno introducir en mi vagina unas bandas con gel de prostaglandinas para inducir el parto.

Siempre antes de cualquier medicamento que me iban a poner, me informaban de sus pros y sus contras. Igualmente, en mi tercer parto, hijo número 3, quise ser previsora y me empapé de todo lo relacionado con el alumbramiento.

Después de la medicación me subieron a planta a la espera de que hiciera efecto.

En la planta

Estando en planta tan sólo pasaron otras dos horas hasta que comencé a notar un ardor en la vagina. No sólo eso, también notaba que las contracciones iban aumentando en intensidad de dolor. Cuando mi marido me dijo que las contracciones ya las tenía cada dos o tres minutos avisó a la matrona. Entonces contaba con unos seis centímetros de dilatación y me bajaron a la sala de monitores de nuevo.

De vuelta a la sala de monitores

Tengo decir que me creaba un poco de pánico pensar que me iba a pasar lo mismo que me había ocurrido en mi segundo parto. Que era tener que estar esperando durante horas en la sala de monitores, a que me pasaran a un paritorio cuando llegara el momento. Sin embargo, apenas tuve que esperar una media hora a que me prepararan para llevarme al paritorio.

Paritorio

La Epidural

Eran las nueve de la mañana, más o menos cuando llegué al paritorio. Yo solo deseaba que me pusieran la epidural para no volver a pasar por los mismos dolores que en mis primeros dos partos. Pues bien, para las que habéis pasado por lo mismo, sabréis la preparación que conlleva el hecho de que te pongan la epidural. Si no lo habéis experimentado lo cuento. Primero hay que esperar a que un anestesista esté libre, porque por lo visto escasean. Luego, cuando llega, en mi caso después de una hora esperando, empieza a preparar el material. A continuación, te preparan a ti, es decir, te desnudan, limpian la zona, y te colocan un montón de pegatinas. Entonces empiezan a darte unos cuantos pinchazos alrededor para insensibilizar la zona. Finalmente llega el último aguijonazo, la epidural. Todo esto hay que pasarlo con los dolores y quietecita. Cuando por fin me la pusieron, a eso de las once de la mañana, pasaron unos veinte minutos y fue como magia, cero dolor.

La dilatación

Ahora solo tocaba esperar a los diez centímetros de dilatación para comenzar con el expulsivo. Pero hubo algunas complicaciones, porque resultó que las prostaglandinas, aparte de ser de gran ayuda en la maduración del cuello uterino, también son un desencadenante de las contracciones. Y como yo ya tenía contracciones cuando me pusieron el gel, fue como una bomba de relojería. Así que, las contracciones venían de manera muy seguidas, sin descanso para que mi bebé se repusiera, y hubo un riesgo de sufrimiento fetal. Cuando nos dijeron eso nos asustamos bastante. No obstante, actuaron rápido y me pusieron una nueva medicación (tocolíticos), para reducir las contracciones durante el trabajo de parto.

El parto

Después de estabilizar las contracciones, pasaron un par de horas más hasta que llegó la hora del expulsivo.

De mis tres partos, es en el único que solo he tenido que realizar un pujo para que mi hijo naciera. Fue asombroso, el enano quería salir él solo, no tuve que hacer ningún esfuerzo. Y a eso de las cuatro y diez de la tarde nacía mi tercer hijo con cuatro kilazos trescientos gramos.

Puerperio

En esta sala estuvimos casi tres horas porque mi bebé nació con la glucosa por los suelos, algo normal en bebés con ese peso. Y al estar haciendo piel con piel por más de una hora le tuvieron que dar un biberón para normalizar su azúcar en sangre.

Finalmente, después de todo lo vivido en mi tercer parto, mi hijo número 3 y yo pudimos descansar en la habitación de una estancia relajada.

Y hasta aquí mi experiencia sobre mis partos, toda una aventura maternal que me ha dejado unas vivencias que me han ayudado a crecer en el extraño mundo de la maternidad.

Si quieres aportar tu granito a este espacio, no dudes en dejar un comentario, será siempre bienvenido.

comentarios

  • Mamade7

    Hola. Tengo 7 hijas por tanto 7 partos. No son momentos para mí que recuerde especialmente. Me parecen estresantes independiente del dolor que se pueda tener. Por supuesto estoy a favor de la epidural a chorro, de los hospitales y del nido, algo que tristemente no existe ya. Creo que en los partos y puerperio se cuida poco a la madre. Es la gran olvidada.

    • Madredetres

      Wuau, me dejas de piedra, yo con tres hijos y quejándome, tú sin duda eres una gran valiente. Coincido contigo en todo, creo que deberían de existir ambas opciones respecto al nido, por si la madre lo solicita, además de la maravillosa epidural. Y por supuesto que deberíamos de estar mejor valoradas en el puerperio. Gracias por pasarte, y un abrazo enorme.

  • Aneizar

    Yo tengo dos preciosas niñas de 5 y 1y½ años.
    Dos partos prácticamente parecidos, rápidos y buenos.
    La primera fueron 2h½ y la segunda ¹h½. No me puedo quejar la verdad y la recuperación igual de bien. Y para dormir y lactancia bien también.
    Luego cada una tienen su personalidad y son completamente diferentes.
    Yo tuve mucha suerte, fueron atentas y se portaron bien en el hospital. No me hizo falta epidural y no tuve puntos con la segunda( Con la primera 2). Te encuentras gente de todo tipo, pero yo no tengo queja por que fueron dos experiencias maravillosas.
    Pero no te voy a negar que mi grifo esta cerrado.
    Un saludo y aun que tenemos blogs diferentes, me encanto encontrar el tuyo.
    Leerte es un gustó!

    • Madredetres

      Me alegro de que tus experiencias hayan sido buenas. Yo de la que no me puedo quejar tanto es de la tercera, de las otras dos algunas cosas sí que fallaron. Cada parto es un mundo jeje. También agradecerte que te hayas pasado a leerme, que como dices son blogs muy diferentes no quita que tengamos gustos en común. Un beso.

Me encantaría saber lo que piensas, así que no te cortes y déjame un comentario!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: