Mi primer parto: hijo número 1
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Mi primer parto: hijo número 1

Llevo tres meses escribiendo este blog, pero no me había parado a pensar que no he hecho ningún post sobre alguno de mis tres partos. Creo que es fundamental empezar desde el principio de mi experiencia en la maternidad, por ello hoy te cuento cómo fue mi primer parto.

Hijo número 1

Si te has pasado por este blog antes, en Mi experiencia con la lactancia, ya hablaba de qué joven era cuando tuve a mi primer hijo, nada menos que con 17 años. Supongo que al tener esa edad, o la simple inexperiencia, hizo que durante mi primer embarazo no buscara información sobre cómo iba a ser mi parto. Por eso, y porque en ese entonces me encontraba en Babia, el día en cuestión me sentía despreocupada, como si fuera a ser pan comido.

El Embarazo de mi primer hijo

No te voy a volver loca en este post sobre los altibajos de mi primer embarazo, porque fueron muchos, ya lo haré en otro momento, seguro. Pero, no fue un embarazo a término, ya que cumplí las 36 semanas de milagro, sí sí, por los dichosos altibajos.

Entonces, un lunes a las tres y media de la tarde, con 36 semanas de gestación me puse de parto. Estando en el baño haciendo pis me comenzó a salir un líquido sin parar. Ya dije que estaba en la Luna y estaba empanada, así que llamé a mi madre a gritos. Y la buena de mi madre me dijo lo que estaba pasando, que se me había roto la bolsa, la fuente o como quieran llamarlo en cualquier parte del mundo. Seguidamente y tranquilamente, me llevaron al hospital, pero sin contracciones ni nada de nada.

En el Hospital para mi primer parto

Cuando llegamos al hospital era un caos, pues al llegar allí había un barullo que no te dejaba escuchar lo que decían desde admisión. Y algo raro tuvo que pasar, porque estuve sentada en la sala de espera más de tres horas. Todo ello, con la bolsa rota y sin ningún profesional de la salud que me atendiera. Pasadas esas tres horas, por fin me dejaron pasar a la sala de monitores. No sin antes quejarme claro. He de decir que yo estaba sentada y calladita hasta que me empezaron las contracciones a eso las siete y media de la tarde, o noche según se mire.

Sala de Monitores

Total, que me pasaron a la sala de monitores directamente, y una vez allí, me hicieron los tactos pertinentes. Y ya acostada con los cachivaches atados a la barriga pasaron otras dos horas.

Al ser el primer embarazo, el primer parto, y en definitiva el primer hijo, cuando me llegaron las primeras contracciones, que no son ni por asomo la mitad de dolorosas que las finales. Me encontraba tirada creyendo que eso no era normal, pensé que habría algo que me quitara el sufrimiento. Pues claro que lo había, pero yo, boba de mí, iba con la auténtica convicción de que la medicación (o sea, la epidural), me iba a dejar paralítica, así que no la pedí en ningún momento.

Seguí aguantando hasta las diez y cuarto de la noche, que me dijeron que ya había dilatado unos ocho centímetros. Así que, una señora muy maja (supuse que era una auxiliar), me dio un laxante para que fuera al baño, y me dijo que me bañara y que me vistiera solita, cómo te quedas? Pues yo, entre las contracciones y que ya notaba el peso de mi hijo en mis partes bajas empujando, estaba llorando de la desesperación.

Paritorio

Ya solo faltaba llegar hasta el paritorio, y adivinas cómo llegué a él, caminando no, la agradable auxiliar me llevó corriendo. Una vez allí, me tumbaron en la camilla y ya había dilatado los diez centímetros. De este modo, solo tuve que dar unos cuantos empujones. Y en menos de diez minutos, mi primer hijo llegaba al mundo a las diez y veinticinco de la noche con tres kilos y setenta gramos. Para ser mi primer parto solo necesité dos puntos de sutura por desgarro vaginal.

Al ponerlo sobre mi pecho, ya sabéis muchas mamis cómo se siente al tocar por primera vez la piel de nuestro bebé. Yo solo pude experimentarlo por un corto periodo de tiempo. Ya que tuvieron que llevárselo corriendo a neonatos al notar que su carita tenía un color azulado y que no respiraba.

Sala de Puerperio

Después de haberme llevado el mayor susto de mi vida, me llevaron a la sala de puerperio. En esta sala, se supone que estás con tu bebé unas horitas haciendo el piel con piel, y en observación hasta que te suben a planta. En mi caso, me subieron a mi sola, a mi hijo lo ingresaron en la unidad de neonatología y lo tuvieron durante una semana en la incubadora. Ya que a mi hijo se quedó con algo de líquido amniótico en los pulmones y tuvieron que ponerle oxígeno de inmediato.

Como puedes ver al inicio de la historia, al final de mi primer parto, todo salió bien. Pues mi hijo es un hombretón de 21 años que no necesitó cuidados especiales después de la semana en neonatos.

Y tú, ¿quieres ser parte de las experiencias de Madredetres y contarme la tuya? Me gustaría poder compartir contigo cualquier acontecimiento de tu maternidad, así que, ponte en contacto conmigo para la nueva sección de colaboraciones aquí.

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