Agitación del amamantamiento
Lactancia

Agitación del amamantamiento en la lactancia, ¿por qué se sufre?

La lactancia materna en estos dos años ha sido un tanto agridulce, pues he pasado por varios procesos que he tenido que sortear. Uno de ellos es la agitación del amamantamiento, pero ¿qué es esto? A continuación, quiero explicarte en qué consiste, en qué casos suele suceder, qué puedes hacer para superarla y mi experiencia.

¿Qué es la agitación del amamantamiento?

Es como una necesidad imperiosa de que tu bebé deje de succionar el pecho. Sientes como un rechazo que no puedes evitar y solo quieres que te deje tranquila. Es duro, pero es así y no se sabe a ciencia cierta por qué se sufre, aunque se cree que puede ser la necesidad que tenemos las madres a veces de que nuestro bebé crezca más rápido.

No todas las mujeres la sufren, sin embargo, cuando ocurre suele ser cuando estamos más agotadas, o por la noche. También hay que tener en cuenta que si estamos nerviosas la agitación aumenta.

¿En qué casos puede suceder?

La agitación del amamantamiento puede manifestarse en diferentes momentos de la lactancia en las tomas nocturnas en mayor medida, no obstante, puede aparecer en cualquier momento del día. Asimismo, existen distintas situaciones en las que son más frecuentes:

Durante la ovulación o la regla

Si te quedas embarazada lactando

Amamantando a dos hijos/as de diferentes edades (tándem)

En la lactancia con niños/as mayores

¿Qué hacer para superarla?

En primer lugar, he de decir que la culpabilidad la vas a sentir siempre que te ocurra, si es que te pasa en más de una ocasión, eso no te lo quita nadie. Lo que sí que te voy a dar son algunos consejos para poder sobrellevarla un poquito mejor y que la próxima vez que te suceda sepas afrontarla.

Busca apoyo en grupo de madres lactantes

Limita las tomas cuando más ocurra

Pídele a tu pareja o a un familiar que cuide del niño/a

La culpabilidad está presente en todas nuestras facetas como madre Clic para tuitear

Mi experiencia

En mi caso la he sufrido con los temibles 2 años y la bendita crisis, ya que mi peque se ha vuelto más demandante y solo quiere teta. La primera vez que la sufrí no tenía muy claro lo que me pasaba y gracias al curso de Asesora de Lactancia en Edulacta que he hecho he sabido gestionarla de la mejor manera posible.

Cada experiencia es única, pues ya sabemos que, al igual que cada bebé es único, cada madre también lo es. Así que, tal vez lo que te cuente sobre los tips que me han venido bien a mí no funcionen contigo. La idea es probar y ver qué es lo que te funciona mejor a ti y actuar en consecuencia.

El primer consejo que me vino bien a mí fue dejárselo al padre para que lo durmiera él cuando yo veía que ya no podía más. En la lactancia no es cuestión de pasarlo mal y esperar a que se pase. Cuando algo no funciona, hay que ver por qué ocurre y buscar una solución. No por ello eres peor o mejor madre, simplemente hay que encontrar un equilibrio en el que los dos, tanto madre como bebé, estén contentos.

El siguiente ha sido el aplazar alguna toma, puesto que ya ha pasado la barrera del año y es más mayorcito. He podido hablar con él e ir diciéndole que espere un poquito y lo distraigo con un juego o le doy algo de fruta. Y así no sentir esa desesperación por querer apartarlo de mí.

El último, y creo que uno de los más importantes, es sentirse escuchada. Yo he podido hablar con más mamás en la misma situación y he comprobado que me he sentido más tranquila al saber que no era la única. La culpabilidad que he sentido se hace más llevadera si te entienden.

Recuerda que puedes ponerte en contacto conmigo aquí si tienes alguna duda o necesitas apoyo en tu lactancia.

Foto de cabecera creada por freepic.diller – www.freepik.es

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